
La evolución de la población y el crecimiento demográfico a lo largo de la historia son consecuencia de varios factores interrelacionados. La alimentación la generalización de la higiene, la sanidad, la difusión de medicamentos y en general el desarrollo de la tecnología han sido decisivos para el fuerte crecimiento de la población mundial que ha pasado casi desde los 1´000 millones en el año 1800 a más de 6´000 millones en el 2000 y a unos 7'000 millones a finales del 2011.
Aunque durante la denominada transición demográfica se produjo una fuerte reducción de la tasa bruta de mortalidad y de la natalidad que se agudizará durante la segunda transición demográfica -a partir de 1950-, la población mundial ha seguido con un alto crecimiento, incluso con una baja tasa de natalidad en numerosos países, ya que la fuerte y constante reducción de la mortalidad se ha unido al aumento generalizado de l esperanza de vida. La denominada revolución reproductiva constata que la reducción de esfuerzo reproductivo supone una alta eficiencia reproductiva, baja natalidad y alta supervivencia de los individuos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario